Un milagro para las islas

Quien recorre las islas del Paraná, frente a Rosario,  se sorprende por su paisaje exhuberante propio de un delta de llanura, con riachos, lagunas mansas, y playas de arena fina.  No hay datos sobre la cantidad de población asentada en esta zona, son familias dedicadas a la pesca, en su mayoría. En el área, a un tiro de canoa,  hay despensas, escuelas y destacamentos policiales.

 Hasta ahora la mayor parte de los habitantes de las islas ha vivido sin electricidad, muy pocos – por cuestiones económicas – acceden a los generadores eléctricos de plaza.  Un rosarino tuvo una idea brillante e inclusiva, inspirado – como los buenos inventos – en las necesidades de la gente . En el mundo hay más de 35 millones de personas que viven sin electricidad a la ribera de ríos o en deltas, solo en el del Paraná se calcula poco más de 250 mil repartidas en tres provincias. 

El rosarino Juan Pablo Mosconi tiene 34 años, desarrolló una turbina que utiliza la corriente del río para abastecer energía a una o varias viviendas isleñas.  Con este artefacto, que flota en una balsa de madera en la orilla, se puede alimentar una heladera, cinco lámparas bajo consumo y una bomba para cargar agua al tanque y  hasta un par de horas de uso de un anafe eléctrico.

Mosconi, a partir de su invento, creó una empresa con fines sociales, llamada Iyara,  para divulgar y promover este generador de energía limpia, ya ganó varios premios nacionales e internacionales.

“Detecté una necesidad común en los pobladores de las islas” – dijo Mosconi al diario Tiempo Argentino -” y empecé a pensar en cómo podría mejorar su calidad de vida y abaratar gastos ya que muchos usan generadores a nafta y gas en garrafa,  cómo podía aportar para mejorar la educación, dado que hay escuelas que no tienen luz, reducir las enfermedades, porque hay muchas cocinas son a leña. Contó que  “Fabricamos la primera turbina en enero de 2012 y la evaluamos en varios lugares. Uno de ellos, una comunidad de pescadores de Rosario. Ahora estamos adecuando los procesos para fabricar turbinas en serie. Estimamos que cada turbina tiene una vida útil de diez años, debiendo cambiar las baterías cada dos.. Además, trabajamos en un proyecto junto al gobierno de Santa Fe para proveer de energía a comunidades aisladas. La idea es desarrollarnos localmente para luego desembarcar en la cuenca del Amazonas donde existen muchísimas comunidades con la misma necesidad.  Vamos a incluir a esas personas dentro de la cadena de valor de la empresa, como promotores/vendedores de nuestros productos” concluyó el entusiasta creador de las turbinas que funcionan “a río”.

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