Se viene el impuesto al carbono

La huella de carbono es un dato que muestra la contaminación generada por todos los procesos por lo que ha pasado un alimento, en producción, manipulación o transporte.  En algunos supermercados europeos se colocan etiquetas con un sello en el cual se muestra cuál ha sido la emisión contaminante en la elaboración de un producto determinado, así el consumidor tiene una opción más para elegir. En Australia en estas semanas entró en vigencia un “impuesto del carbono” en alimentos y servicios, que ocasionó más de una queja del sector, y que promete encarecer los productos más contaminantes.

Australia promete una línea de créditos para reducir la contaminación en determinadas cadenas de la producción y de esta manera mejorar los valores de carbono del producto, es un proceso largo y lento pero seguro a la hora de defender el planeta y además mejorar la calidad de los alimentos.  

En Francia la idea fue desechada pero tarde o temprano los países europeos verán con agrado aplicar estos impuestos al daño ambiental que producen las empresas.  La mayor carga impositiva se la llevan el uso del petróleo y del gas en algunos servicios y productos, y hasta la electricidad domiciliaria tendrá está carga tributaria por dañar la capa de ozono, por otro lado los productos sin valor agregado, de huerta o de granjas ecológicas, son los más beneficiados con huellas de carbono casi nulas.

Es la llamada “Economía verde” que se mete en las agendas de gobierno y que encuentran motivos para recaudar más cuando la finalidad sería otra. En Alemania surge la idea de destinar esos fondos a los países en desarrollo para que puedan aplicar a mejoras ambientales y que no quede en las arcas oficiales. En China, en donde el daño que producen las empresas es mayúsculo, están en contra de estas cargas impositivas que pueden llegar a convertir en poco competitivos los productos de ese país.

Vayamos incorporando el “Impuesto al carbono” como una realidad que se acerca para educarnos como consumidores y aprender a ahorrar y elegir los productos más amigables con el planeta.

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