La basura de la cumbre

Recordando a la histórica “Cumbre de la Tierra” , en 1992, también en Río de Janeiro, Río +20  fue una reunión más grande y caótica, también una decepción. Los pueblos del mundo, sus organizaciones y un centenar de sus presidentes se reunieron para fijar metas que frenen el cambio climático, a la pérdida de biodiversidad y a la desertificación. El encuentro no fue más que una radiografía de la actualidad: nos falta ambición, deseos de cambio y compromiso y nos quedamos siempre en vagas promesas.

El documento final es objeto de críticas de los activistas.  Kumi Naidoo, de Greenpeace Internacional,  dijo que el acuerdo final es “abstracto y no corresponde con la realidad. Lo que vemos aquí no es el mundo que queremos, es un mundo en que las corporaciones contaminadoras y aquellos que destruyen el medio ambiente dominan”, finalizó. Greenpeace con otras 36 organizaciones realizaron un contradocumento con críticas y aportes no considerados que fue entregado a Ban Ki-moon, secretario general de la ONU.

“Para 2030 necesitamos 50% más alimentos, 45% más energía y 30% más agua sólo para vivir como vivimos hoy”, advirtió Ki-Moon  en el encuentro.  El documento final incluye la transición a  una “economía verde”, promovida por los europeos pero criticado por  representantes de los  países en desarrollo y activistas que anuncian la mercantilización de la naturaleza, y el  excesivo proteccionismo que no ayuda a solucionar las hambrunas en muchas zonas del mundo.  Otra vez la mirada esquiva hacia la pobreza, un problema no solo social sino también ambiental.

Uno de los detalles de la cumbre fue el esfuerzo de la ONU y las ONGs para no usar papel en las reuniones, se utilizaron medios digitales, y vasitos de uso reciclable para tomar agua.   A la Cumbre asistieron 50 mil personas que se movieron de todo el mundo en aviones y autos.  La  basura llegó  a 60 toneladas, el movimiento de gente de generó 3600 toneladas de dióxido de carbono, de efecto invernadero. Para muchos la cumbre es “insostenible” no solo por sus resultados sino por el daño ecológico que representa.

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