El delta no se toca

La idea parecía maravillosa: un barrio construido en una isla, con puentes, mucho verde, en medio de agua mansa. El sueño duró hasta que se convirtió en una pesadilla. En Agosto de 2010 el diario Perfil denunció los graves daños ambientales de un country-isla que se empezó a construir en el delta del Tigre, un año tardaron en paralizar la obras y otro año más para anular todo.   Esta semana se conoció la noticia del procesamiento penal de todos los responsables del megaoproyecto inmobiliario y de los funcionarios que hicieron la “vista gorda”,  con delitos que van de los 6 meses a los tres años de prisión.

En Julio pasado la Revista Mu presenta un informe sobre este proyecto en donde indica: “Se supone que para llevar a cabo semejante proyecto, Colony Park debía contar con la autorización de la Dirección de Obras de Saneamiento y Obras Hidráulicas bonaerense, pero no. Avanzó hasta que atravesó un límite. Fue cuando un puñado de isleños no aceptó abandonar esas tierras y sus casas aparecieron quemadas. La reacción permitió organizar la resistencia a todo el proyecto y abrió un debate sobre el destino general de la Primera Sección. Esa que hasta entonces había sido catalogada como un “territorio sin ley” por el propio intendente Sergio Massa ahora se convirtió en un terreno donde los vecinos lograron imponer el debate de asuntos tan cruciales como cuál es la frontera de la propiedad privada”.

Desde el inicio de los trabajos en la zona los vecinos, unidos a ONGs ambientalistas fueron lapidarios contra Colony Park, denunciando a los municipios de Tigre y San Fernando de hacer oídos sordos.  Cuando la obra fue prohibida a la empresa constructora se la multó con 100 mil pesos cuando ya había vendido el 65 %  de los lotes a 300 mil dólares. Hagamos cuentas: invertían U$S 20 millones y ya habían ganado U$S 270 millones. Negocio hundido.

Después de este escándalo el Tigre comenzó un Plan Integral de Manejo Sustentable del Delta junto a la UTN, la Fundación Integrarse y la Fundación Metropolitana, ahora se espera que nunca más suceda esto.

Los Schwartz, los constructores de este country antiecológico, “deberán recomponer el ambiente para que recupere sus características originales, ya que la zona donde Colony Park pretendió instalarse es la más vulnerable” dijo Leticia Villalba, la subsecretaria de gestión ambiental de Tigre.

Volver atrás lo dañado será complicado, ya no hay humedales, se alteró el sistema de inundaciones naturales del sector, no hay juncos en las orillas y se desfiguraron arroyos y costas, y eso que solo se concretó un 20 % de las obras.

Fuentes Perfil y Mú

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