En 1963 y en honor al Dr. Hugh Hammond Bennet, se designa el 7 de Julio como Día Nacional de la Conservación del Suelo, por decreto firmado por Arturo Illia. Bennet fue un investigador norteamericano que dedicó su vida a estudiar el suelo y su preservación, como recurso natural, necesario para el sostenimiento de la agricultura que brinda alimentos a la humanidad. La desertificación por culpa de la sequía o la deforestación hecha por el hombre, cuando avanza sobre el bosque para la agricultura, son los principales problemas que tienen los suelos.
Hoy se sostiene que cuidar el suelo es también preservar el bosque, en la Argentina quedan 30 millones de hectáreas de bosques nativos, de las 100 millones que teníamos a principios del siglo pasado.
Las topadoras arrasan los bosques chaqueños, que son la masa forestal más grande después del Amazonas, y la selva de yungas, en el Noroeste. Diego Moreno, de Fundación Vida Silvestre, advierte: “La expansión de las tierras agrícolas, sobre todo de la soja, y el aumento de la actividad ganadera en el norte del país son los mayores desafíos para la conservación de los bosques nativos”.
Sin árboles no se sostiene ningún sistema agrícola y hoy la agricultura sustentable se hace necesaria para no dañar el ecosistema y preservar la tierra, que no crece en extensión, en un mundo que duplica su población cada 50 años.
El mundo dispone de 3300 millones de hectáreas cultivables de las cuales solo 450 millones tienen aptitud para uso de lo que se denomina “cultivo en secano sin limitaciones”, son las tierras argentinas, un tesoro que debemos proteger que, a diferencia de las otras, no requieren mayoritariamente riego, fertilización, enmiendas, sistematizaciones y labores conservacionistas, para poder ser utilizadas.
La primer referencia al suelo argentino la hizo Charles Darwin en “Viaje de un naturalista alrededor del mundo” escrito en 1834, con referencias a la provincia de Buenos Aires y Santa Fe. Darwin cuenta que el país había tomado el aspecto de una polvorienta carretera a causa de una sequía muy prolongada y dice que el suelo se había pulverizado y volaba en tal cantidad que se habían perdido los puntos de referencia y no se podían hallar los límites de las propiedades particulares, el naturalista afirmó que esas sequías serían periódicas, repitiéndose cada 15 años. El primer trabajo de conservación de suelos realizado en el país sucedió en la estancia “El Potrillo” de Luis Olivera, en 1872, propiedad situada en el partido de 25 de Mayo de la provincia de Buenos Aires, allí se hizo una fijación de médanos, plantando cinco mil estacas de sauce llorón para frenar los vientos.




Hola, gracias por toda esta información, está muy interesante. No sabía que había un día de la conservación del suelo. Como dices, es la base de todo lo demás, sin un buen suelo no hay bosques ni ningún tipo de plantación, y sin eso, no hay país que se sustente. Gracias de nuevo por las historias
Hola Diana,agradecemos tu comentario y tu interès por la ecologìa. El saber que no estamos sòlos en la toma de conciencia ambiental , nos motiva a continuar en esta tarea de Difundir.
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Pues yo tampoco sabía que había un día dedicado al suelo. Yo pienso que dentro de poco tan importante como todo lo que se está haciendo por el uso de energía verde habrá que hacerlo también en la recuperación y conservación de suelos. Porque no se trata de conservar lo que tenemos, hay que recuperar porque, como bien dices, la Humanidad crece y crece y hay que alimentarse. He escuchado que en China se está ahciendo algo de eso. Pero no me parece suficiente la divulgación de esta necesidad que se nos viene encima
Hola Ernesto, agradecemos que seas lector de Difundir Ecología. Toda construcción de un bosque comienza con el primer árbol que plantamos.
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