22 de Mayo: Día Mundial de la Biodiversidad

El Día Mundial de la Diversidad Biológica, o Biodiversidad, se celebra cada 22 de mayo desde el año 2000 cuando se aprobó el texto del Convenio sobre Diversidad Biológica. La palabra  Biodiversidad se acuñó en 1985 y es una contracción de ‘diversidad biológica’, el  sinónimo de ‘vida sobre la Tierra’.

Estamos transcurriendo el Año Internacional de los Bosques y por ese motivo esta fecha será dedcada a la difusión de la protección de estos espacios naturales, esenciales para la vida de las especies.  Visitando la web de las Naciones Unidas encontramos que se distinguirá a los gestores de prácticas forestales sostenibles con el premio Héroes de los Bosques.

Las actividades humanas inciden en la biodiversidad de tal forma que la desaparición de especies en los últimos 100 años es mil veces superior a la natural. La lista de especies amenazadas crece así como la de los animales extintos, y  todo por culpa del hombre.  El daño a la biodiversidad es una herida a la humanidad y condiciona su futuro

La Argentina tiene  2.500.000 km² con una variedad admirable de climas y paisajes,  selvas, praderas, estepas, bosques, desiertos y playas, por lo que somos uno de los países más favorecidos por la diversidad de especies animales y vegetales. Las especies originarias de un lugar se denominan especies nativas.

En palabras del  Dr. Ricardo Ojeda, especialista en biología, se resume la situación de nuestro país “Estamos perdiendo los ambientes más ricos en especies. El caso concreto es el de la selva de yungas. Tiene lugar entre Tucumán y Catamarca, a los 28 grados de latitud. Esa selva de yungas ha sido alterada en toda su función; queda un área muy reducida, lo cual lleva a una reducción de especies, porque la relación especies/área es muy simple: reducís áreas, reducís especies. En la yunga están desapareciendo especies que son únicas dentro de los límites políticos de la República Argentina: monos, marsupiales, ardillas, murciélagos… Lo que todavía no entendemos bien es el papel funcional de muchas de esas especies en el ecosistema. Otro caso es el de Chaco, con la sojización. Si bien la discusión sobre la sojización está presente en los medios, se dice muy poco sobre la desaparición del bosque chaqueño en sí mismo. Está desapareciendo un ecosistema muy complejo, de gran diversidad, que es irrecuperable. Una vez que se ha deforestado, ya no hay vuelta atrás. Y también podríamos citar el caso de La Pampa, donde prácticamente no hay pastizales en estado natural. También está el avance sobre los sistemas cordilleranos con la actividad minera. Todo eso lleva, además de la desaparición directa de especies, a la fragmentación de poblaciones y a otros aspectos que no tenemos cuantificados. El avance del hombre sobre los ambientes es realmente muy fuerte, prácticamente no hay”

Fuentes: ONU, Página/12, Consumer Eroski

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