¿El Gran Rosario es la zona más contaminada del país?

Un diario rosarino publicó esta semana en su tapa un título catástrofe: “El Gran Rosario es la zona más contaminada del país”. El artículo se basaba en un informe presentado en el Congreso de Salud Socio Ambiental y Pueblos Fumigados que se desarrolló durante la última semana santa en la ciudad, y fue presentado por la Defensoría del Pueblo de la Nación.

Empezaron a aparecer las voces que hablaban de exageración e incompletud del estudio, que en medio de las elecciones suena a una operación política más que un informe ambiental,  ya que intenta destruir la frase que encontramos en los parques rosarinos: “Rosario, una ciudad para vivir”.

El abogado ambiental Leandro García Silva, uno de los autores del polémico estudio  explicó  al diario La Capital que Rosario es “una gran ciudad donde conviven amenazas ambientales que son mayores respecto a otros lugares del país (…) se combinan todo los factores de riesgo, como el uso de agrotóxicos en la actividad agrícola, la actividad industrial y la gran cantidad de población que vive bajo la línea de pobreza, a lo que se suman las amplias zonas con déficit en materia de servicios cloacales. Esto reclama una política ambiental muy activa”.

El especialista destacó que los métodos de producción de frutas y verduras incorporan agrotóxicos y que no hay redes de agua potable ni cloacas en el cinturón urbano rosarino.

La  Defensoría del Pueblo de la Nación defendió el estudio pero aclaró que no se refiere a que en la zona haya una  gran contaminación sino “riesgo ambiental”: “Afirmar que existe en algún departamento como el de Rosario un alto índice de riesgo ambiental no significa al mismo tiempo que haya gran contaminación. Implica una potencialidad y probabilidad de contaminación que debe poner en alerta a los funcionarios para tratar de llevar adelante las obras y controles para evitar contaminación y enfermedades”, bajándole el tono a la discusión.

Es que muchas de las falencias ambientales de la zona, compartidas con otras del país, no son  sólo por negligencia de las autoridades municipales y provinciales,  sino también que incluye como principal culpable al gobierno nacional, que debe legislar y controlar tal como lo hace en otras áreas de la economía y la producción.  Sin controles y sin leyes el riesgo aumenta.

El intendente de Rosario fue el más duro con este informe al calificarlo de “operación política”, realizado por un organismo no especializado, y que solo refleja peligros potenciales. Miguel Lifschitz  insistió en que el estudio no es sobre una situación ambiental sino sobre riesgos y que desde el gobierno que representa se garantiza el mejoramiento de la calidad de vida de los habitantes y eso incluye un servicio de salud pública entre los mejores del país.

Lo cierto que el oportunismo y la operación mediática han hecho de un interesante informe lo que ya vimos,  un compilado de respuestas y justificaciones, algunas razonables y muchas – que evitamos publicar – desacertadas.

El estudio en cuestión reúne una serie de mapas sobre riesgo ambiental realizados por Unicef, la Organización Internacional del Trabajo y la Organización Panamericana de la Salud que revela el estado de vulnerabilidad de la población :  Sobre un total de 12.169.648 de niños y adolescentes menores de 18  años , 5.759.456 viven en departamentos con alto y muy alto índice de vulnerabilidad social. Es decir:  un 47 % de los niños en situación de riesgo alto o muy alto viven en el 9 % de los departamentos del total del país, que incluye a Rosario.  El riesgo ambiental aumenta en la pobreza, una realidad que no podemos soslayar.

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